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Reflexiones de una mamá maestra

Detener el retroceso y continuar aprendiendo

Este fin de semana leí que la crisis del COVID-19 resultaría en el mayor retroceso en educación del último siglo (Reimers, 2020).  Según el director de la ONU, António Guterres, los más afectados, tanto de la pandemia como de las medidas de mitigación, son las poblaciones vulnerables y sobre todo los niños.  Los niños están siendo afectados por la falta de educación, falta de alimentación, poco acceso a salud y la violencia intrafamiliar.  Todos estos problemas son producto de la pobreza que la pandemia está dejando en las familias de casi todos los países del mundo.

A pesar de los enormes esfuerzos que los gobiernos están realizando para entregar alimentación escolar y educación a distancia a los niños, millones no tienen oportunidades de aprender debido a las limitaciones de acceso que no se han resuelto por muchos años en los países en vías de desarrollo. Para ser precisos, más de 156 millones de estudiantes están fuera de la escuela solo en América Latina debido al coronavirus (ONU, 2020).  El internet está siendo un medio para entregar educación a la población con mayor nivel socioeconómico, pero esta no constituye una solución para los más pobres.  Los gobiernos han optado por utilizar otros medios como la televisión y la radio para entregar educación a distancia. Pero esta modalidad requiere que los estudiantes reciban material impreso donde puedan practicar y estudiar las clases transmitidas por televisión, lo cual también constituye un reto.   

Desde los años noventa se ha sabido que interrumpir las clases de los estudiantes tiene un efecto negativo en el aprendizaje de competencias básicas como lectura, matemática y escritura (Cooper et. al, 1996).  No solo los niños no están aprendiendo nuevas destrezas, sino que, se sabe que los niños olvidan, retroceden o desaprenden aquéllas en las que ya habían avanzado.  Aún más, aquellas destrezas que requieren conocimiento factual o de procedimiento, y que, por consiguiente, requieren mucha práctica para consolidarse, son en las que mayor retroceso se observa.  Por ejemplo, hay mayor pérdida en ortografía y matemática que en comprensión lectora porque la comprensión lectora es más conceptual.  Sin embargo, esto no quiere decir que no haya pérdida en comprensión lectora, sino que es menos pronunciada que en matemática.      

Por lo anterior, puedo entender por qué Reimers argumenta contundentemente que será el mayor retroceso educativo del siglo. Actualmente los niños, incluyendo mis hijos de 4, 7 y 9 años, que no están yendo a la escuela y están recibiendo de limitada a ninguna educación a distancia, muy posiblemente, están desaprendiendo o retrocediendo en algunas competencias.  El efecto de estar sin educación tanto tiempo debido a la cuarentena, no solo produce falta de aprendizaje, pero hay quiénes afirman que resultará en otros importantes problemas sociales como: 1) más niños que no regresarán a la escuela, 2) más niños expuestos a violencia intrafamiliar, 3) mayor desnutrición, y 4) mayor mortalidad infantil, por mencionar algunos.

Tristemente, para los niños que tienen acceso a internet y a una impresora, la educación en línea no garantiza que estén avanzando igual a que si estuvieran en sus aulas.  Llevo dos meses en cuarentena y he sido testigo de la varianza en las capacidades de los docentes de mis hijos para entregar educación a distancia a través de internet. Las capacidades tecnológicas de los docentes varían de aquellos que tienen claridad de cómo utilizar el internet para lograr aprendizajes, a aquellos que nunca habían participado en una videollamada o habían abierto un correo electrónico. Aún peor, las instituciones educativas han puesto en evidencia que atienden a nuestros hijos con metodologías arcaicas e improductivas como “llenar el libro de texto” para poder tener algo que calificar este semestre.

Hay que reconocer que las deficiencias no son culpa de nadie y a la vez son culpa de todos nosotros. Nadie podía estar preparado para esta pandemia y, a su vez, pareciera que la vida nos cobrara que el sistema educativo siga siendo deficiente después de tantos años de saber cómo aprenden mejor los niños. Pero, mientras no se pueda regresar a clases sin contagiarse ni contagiar a otros, los niños seguirán fuera de la escuela. Yo seguiré siendo la mamá maestra, igual que los millones de mamás en el mundo, y las verdaderas maestras de nuestros hijos seguirán decidiendo qué calificar en las tareas que envían en línea. De la misma forma, los niños sin acceso a internet continuarán con suerte recibiendo lo que un grupo de expertos considere importante a través del periódico, la televisión y la radio.

Escribo este post para motivarnos a no permitir un retroceso educativo. No lo permitamos como padres de nuestra pequeña aula multigrado en casa, ni como ciudadanos. Tal como las escaleras de la imagen, nos tomará más tiempo llegar a la cima. Pero lo importante es no dejar de avanzar, aunque solo sea un escalón a al vez.

Aquí algunas sugerencias de lo que podemos hacer para que nuestros hijos y los niños de las naciones sigan aprendiendo: 

  1. Priorizar las competencias básicas: lectura, escritura y matemática.  No es posible ni necesario tratar de cubrir contenidos de todas las materias del currículo; algunas cosas pueden esperar. En cambio, la práctica de lectura, matemática y escritura no se debe suspender. Priorizar supone más tiempo para practicarlas diariamente. 
  2. Proveer diferentes recursos para leer en casa, así como para practicar conceptos matemáticos y escritura.  El periódico es un buen recurso para llegar donde el internet no llega. Sin embargo, también pueden llegar recursos para practicar en los empaques de productos básicos, los envases de agua, etc. Algunas empresas pudieran poner un grano de arena a la educación del país con esta iniciativa.
  3. Retroalimentar los errores de forma tan inmediata como sea posible.  Corregir errores de aprendizaje de forma oportuna ayudará a que los alumnos no retrocedan en sus conocimientos. Algunos hermanos mayores pueden involucrarse en esto.  Sin embargo, es importante que los recursos que se desarrollen incluyan formas de verificar las respuestas correctas de los ejercicios.
  4. Promover el juego en familia.  El juego no solo desarrolla vocabulario, también desarrolla habilidades motoras y socioemocionales.  Además, juegos tradicionales como el dominó, los juegos con dados, los juegos que involucran conteo y suma de puntos ayudan a desarrollar el sentido numérico de los más pequeños de la casa. 

2 replies on “Detener el retroceso y continuar aprendiendo”

Buena reflexión Leslie. La desesperanza en las areas rurales es impresonante. Porque el otro factor importante es la alimentación, muchos de los papás siguen con su rutina para sobrevivir integrando a los niños para las labores.
En fin esta reflexión invita a repensar seriamente el regreso a clases si se logra todavia este año.

Interesantes puntos en este artículo. Obstante todas las barreras y limitaciones, sobresale la importancia de tomar alguna acción, de utilizar a la vez la alta tecnología en conjunto con la más sencilla (papel y lápiz), y de la gran importancia de crear el valor para apoyar el mantenimiento y desarrollo de los niños/as entre todos los sectores.

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